¿Debo preocuparme si mi hijo todavía no pronuncia la R?

27 septiembre, 2016
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Son muchos los niños que en la actualidad presentan dificultades para adquirir la correcta articulación de uno o varios fonemas, esta alteración en la pronunciación se llama dislalia y la más común en nuestra lengua es el rotacismo, es decir, la dificultad para producir el fonema R.

La R es la letra que tiene el sonido más fuerte de nuestro alfabeto y, por ello, es la que cuesta más de aprender. Su articulación requiere de mayor habilidad y tonicidad lingual ya que sin ellas no podríamos realizar la vibración necesaria.

En edades tempranas, es común que la R fuerte se substituya por fonemas próximos como pueden ser la R simple o floja, la L o la D. En algunos casos donde se da rotacismo, esto se suele prolongar en el tiempo; pero en cambio, existen otros dónde aparece vibración pero la lengua no se encuentra adecuadamente posicionada. Este sonido puede buscarse en los labios, en las mejillas o en la parte posterior de la lengua produciendo la famosa R francesa, más similar a una G.

 

¿Si habla perfectamente, por qué no pronuncia la R?

Como ya hemos dicho, para articular el fonema R es necesario tener un tono muscular y una habilidad práxica adecuada, es decir la lengua tiene que estar entrenada para realizar movimientos rápidos mientras se mantiene en una posición alta, tocando el paladar.

Cabe destacas, que cualquier alteración en las funciones orales o en su anatomía puede interferir en la articulación y el fonema más afectado, por lo general, es la R múltiple. Ejemplo de ello pueden ser las personas que presentan deglución atípica, respiración oral, hábitos de succión, etc.

Algunas de estas limitaciones físicas que dificultan su producción son: la presencia de frenillo lingual corto que no nos permita realizar esta elevación de forma cómoda y/o limite los movimientos, tener el paladar alto o con fisuras, etc.

Cualquier alteración de algunos de estos factores, interfiere significativamente en la producción de la R múltiple, pero no necesariamente afecta al resto de formas.

 

¿Cuándo debemos consultar al especialista?

A causa de esta complejidad, el rotacismo suele presentarse de forma transitoria en todos los niños y niñas, pero generalmente acaba desapareciendo por sí solo.

Cuando se prolonga en el tiempo y el fonema no ha sido adquirido entre los 5-6 años, debemos acudir al logopeda para que determine el motivo de este retraso y cual es el tratamiento que puede mejor puede ayudar en cada caso.

No debemos olvidarnos que los niños de estas edades empiezan el aprendizaje de la lectura y la escritura y por ello es de gran importancia tener adecuadamente adquiridas las letras a nivel oral, con el fin de no traspasar estas alteraciones al lenguaje escrito.

Por lo general, el tratamiento del rotacismo es rápido y efectivo, pero su durada varía en función de cada caso concreto, ya que este siempre debe ser personalizado y adaptado al paciente.

 

¿Cómo se puede ayudar desde casa?

La estimulación muscular es un factor importante a tener en cuenta para mejor la articulación de la R, por ello hay aspectos que pueden mermar su desarrollo y que debemos tener en cuenta durante los primero años; como por el ejemplo, el uso del chupete y el biberón de forma prolongada, alimentarse mayormente con alimentos triturados que no favorecen la masticación, la respiración oral, etc.

Para contrarrestar los efectos de estos, podemos realizar algunas actividades sencillas como:

  • Juegos linguales: realizar elevación de la lengua intentando tocar la nariz, haciendo concursos a ver quién llega más alto o aguanta más; haciendo pedorretas favorecemos la vibración lingual; hacernos cosquillitas en el paladar con la punta de la lengua, mover la lengua de un lado al otro, etc.

 

  • Imitaciones de sonidos: hacer la vibración de la moto (brrrrum) alargando cada vez más la R, el caballo haciendo chasquidos con la lengua contra el paladar, decir lo más rápido posible “laralaralara…” o “arararara…” que nos ayudará a agilizar los movimientos de la punta de la lengua.

 

  • Juegos de soplo: inflar globos, hacer pompas de jabón, etc.

 

Recordamos que ante cualquier duda es conveniente consultar con un especialista que nos aconseje sobre los pasos que debemos seguir.

 

Núria Sánchez

Logopeda

Col. 08/3616

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