El retraso fonológico

02 Marzo, 2016
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El retraso fonológico está considerado como una dificultad en la expresión, está englobada dentro de los trastornos del habla y por lo tanto afecta a la inteligibilidad del lenguaje. En él se ve afectada la adquisición de las habilidades fonológicas, es decir, se dan dificultades para conocer los fonemas de la lengua hablada y las reglas que nos permiten combinarlos para formar palabras.

Es importante no confundirlo con las dislalias, siendo éstas substituciones u omisiones de un fonema determinado por otro, o producirlo de una forma distorsionada o inadecuada. A pesar, que éstas pueden ser un síntoma del retraso fonológico, generalmente, los afectados son capaces de pronunciar todos los sonidos de su lengua, su dificultad es aún mayor.

Los errores de los hablantes con retraso fonológico van más allá, ya que se caracterizan por no ser repetitivos y, por lo tanto, son poco previsibles. En este caso, los hablantes pueden conocer bien un fonema pero en determinadas ocasiones, y dependiendo de la posición que tenga dentro de la palabra, pueden omitirlo, sustituirlo por otro o cambiarlo de posición. Existe una gran tendencia a reducir las palabras, con el fin de simplificar el lenguaje, especialmente, cuando son largas o de alta complejidad; Dando expresiones del tipo: murciégalo (murciélago), comolotora (locomotora), calera (escalera), etc.

 

Desarrollo de las habilidades fonológicas:

El retraso fonológico puede venir derivado de otras patologías de base como pueden ser: retraso mental, parálisis cerebral, trastornos específicos del lenguaje, etc; o pueden aparecer en solitario. Para detectarlos más fácilmente, es importante conocer las etapas del desarrollo de las habilidades fonológicas:

  • Etapa pre-lingüística (0 – 12 meses): como su nombre indica es una etapa en donde todavía no se produce lenguaje como tal, no hay palabras explícitas pero si balbuceo; se emiten sonidos con el objetivo de comunicar, para informar, conseguir algo, etc. Esta etapa llega a su fin cuando aparecen las primeras palabras.

 

  • Etapa lingüística (12 – 18/24 meses): aparecen las primeras palabras simple s o holofrases que tienen una composición de CVCV o VCV (consonante – vocal), utilizando los fonemas consonánticos: P, M y posteriormente T, K.

 

 

  • Etapa de la fonología del morfema simple (24 meses – 4 años): en esta ocasión se pasa de la holofrase o palabra simple a la combinación de dos o más palabras. Este será el momento de la explosión léxica en donde se habrá un incremento considerable del vocabulario, día a día se ampliará la memoria semántica y estas palabras serán utilizada en nuevas producciones por parte del niño, ampliando así la estructuración de las frases.

 

  • Etapa fonológica de culminación (4 – 6 años): ya son capaces de producir cualquier enunciado, pero realizando reducción de elementos. Este aspecto será mejorando con el paso del tiempo, hasta alcanzar la edad de 6 años, en dónde el lenguaje oral será completamente inteligible.

 

Aspectos que debemos estimular según la etapa de desarrollo:

Teniendo en cuenta la teoría del desarrollo de las habilidades fonológicas, cuando se dan dificultades o retraso en su evolución, debemos centrarnos en la etapa a consolidad y así establecer los objetivos a trabajar en cada caso.

En la etapa pre-lingüística, puesto que no hay lenguaje como tal, es importante estimular la audición, para asegurarnos que el sonido y la voz se están percibiendo adecuadamente; trabajar la prosodia y la entonación, ya que es un aspecto que los bebés captan fácilmente y les ayuda a comprender el mensaje en su contexto. Lo más importante es asegurarnos que se está comprendiendo el mensaje y las emisiones para favorecer así, que el niño emita un balbuceo cada vez más voluntario.

La etapa lingüística, es una fase que generalmente, se ve ampliada en el tiempo en niños que presentan trastornos del desarrollo, es decir, suelen expresarse durante más tiempo con una única palabra queriendo transmitir una frase completa. Por ello, aquí ya es importante incidir en el trabajo directo del lenguaje oral, tenemos que enseñarles nuevos fonemas para que puedan construir palabras nuevas. Intentaremos que imiten la posición de la boca del adulto, es recomendable empezar con sonidos visibles: p, m, t… o vocales.

En muchas ocasiones, los niños de esta etapa, tienen significados mentales que no pueden expresar con palabras por la falta de sonidos en su repertorio. Al estimular nuevas producciones, se facilita la creación de nuevas palabras.

En la siguiente etapa, donde ya deberían combinarse diferentes palabras para formar frases y aparece la explosión léxica, nos encontramos en un punto contraria de la etapa anterior. En este caso se tiene mayor capacidad para aprender palabras y, por lo tanto, este es el aspecto a estimular. Es importante incrementar el vocabulario y mediante éste, podemos reconducir la adquisición de los fonemas que tenemos pendientes de aprender. Cuando enseñamos imágenes podemos nombrarlas, podemos decir en voz alta las acciones que realizamos, trabajar vocabulario mediante libros, puzles, etc.

 

Cuando existen trastornos fonológicos, la etapa del culminación puede ir más allá de los 6 años, incluso pueden quedar aspectos residuales en la adultez o en el aprendizaje de la lectoescritura. Por ello, es importante tomar conciencia de las palabras en donde tenemos dificultad, saber cómo están compuestas y cómo deben producirse.

En esta etapa puede realizarse cualquier tipo que actividad de conciencia fonológica, como por ejemplo, buscar palabras que empiezan por una letra, separar las palabras en sílabas, contar los sonidos que forman la palabra, encontrar un sonido dentro de la palabra, etc.

 

Núria Sánchez

Col. 08/3616

 

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