Los maestros no entienden a mi hijo cuando habla

03 noviembre, 2015
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Durante los primeros meses del curso, es común que aumenten las consultas para valorar el lenguaje y/o el habla de los más pequeños.

 

En muchas ocasiones, los padres, al encontrarse con niños de igual edad a los suyos, empiezan a comparar y surgen dudas respecto al porqué unos hablan más y mejor que otros. Pero otras veces, son los propios maestros los encargados de informar de que no entienden a sus hijos cuando hablan y puede haber dificultades de lenguaje.

 

Éste hecho, por raro que parezca, puede ser explicado, porque los padres o el entorno cercano a los niños, se habitúan a su forma de expresarse, por muy ininteligible que resulte, se le dan significado a sus palabras y, por ellos, interactúan con facilidad. En cambio, para un desconocido, descodificar ese mensaje puede resultar muy complejo.

 

Al llegar a la escuela, los niños empiezan a formar parte de un grupo heterogéneo, en dónde cada uno tiene un desarrollo personal propio, con sus diferencias particulares; y por lo tanto, presentan una forma de expresión personal e individual, que no siempre es comprendida por los demás.

 

¿Pero qué es normal y qué no en el lenguaje de los niños de 3-4 años?

 

Teniendo en cuenta que cada persona aprende y se desarrolla a su propio ritmo, podemos establecer como signos de alerta a tener en cuenta que:

 

  • Pueden presentar dislalias: el desarrollo del habla suele perdurar hasta los 6 años, por ello, no es un signo alarmante que se den dificultades en la pronunciación de la R o la S, ya que son los fonemas más complicados de aprender. En cambio, deberían estar integrados los sonidos: K, G, J, CH, LL, Ñ, T D, L, N, P y B.

 

  • En la producción de palabras es común que se den errores cuando son complejas o largas, pueden asimilar sonidos cercanos, como por ejemplo: togogán por tobogán; o intercambiar letras o sílabas, como por ejemplo: murciégalo por murciélago o comolotora por locomotora. Generalmente, estas dificultades suelen desaparecer por sí solas antes de los 5 años.

En cambio, ya no deberían simplificar las palabras omitiendo la última sílaba o fonema, por ejemplo: tre por tren o lu por luz.

 

  • Disfemia o tartamudez evolutiva: normalmente, en estas edades, los niños se bloquean durante sus explicaciones y suelen repetir sílabas o palabras, vuelven atrás, etc. Pero, estos signos no deben alertarnos, siempre que no persistan después de los 6 años. En esta etapa, los pequeños empiezan a desarrollar un pensamiento bastante elaborado, pero el lenguaje aún no les sigue el ritmo; necesitan más tiempo para organizarse, planificar las ideas y encontrar el vocabulario que utilizarán, incluso en ocasiones, no han aprendido la palabra adecuadas para expresarse. Por ello, los adultos debemos respetar su tiempo y no presionar.

 

  • Su expresión es más elaborada, ya deben ser capaces de formar frases de 5 núcleos, con artículos y preposiciones simples como pero, porque… No es adecuado para la edad que se den frases telegráficas o que hablen “como indios”: nene quiere juego.

 

En caso de detectar algún signo de alerta, en conveniente realizar la valoración oportuna con el logopeda que determinará una posible intervenir, en función de las necesidades el niño.

 

 

Núria Sánchez

Logopeda

Nº Col. : 08/3616

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