Peleas entre hermanos

Las peleas entre hermanos son algo común en la vida diaria, incluso en ocasiones podemos decir que son favorables. Las discusiones con los hermanos les ayudarán a buscar su identidad, cómo resolver conflictos e incluso a hacerles ver que existen diferentes puntos de vista. Sin embargo, esto no quiere decir que debamos ignorar las peleas o dejarles hacer cualquier cosa.

Normalmente, estas peleas suelen ser debidas a la rivalidad que existe entre hermanos para ganarse el afecto de los padres. Los niños suelen ser egocéntricos y no se toman nada bien tener que compartir la atención con sus hermanos. Las causas pueden ser cualquier cosa, desde querer ver distintos canales en la televisión, coger juguetes del otro, sentarse al lado de mamá, etc.

Las peleas se suelen dar en hermanos cercanos en edad y son más frecuentes en niños pequeños, de modo que tienden a disminuir conforme van creciendo.No obstante, hay que tener en cuenta que es muy importante cómo los padres responden a estas peleas y cómo ayudan a los niños a gestionarlas, ya que esto influirá en el desarrollo de su personalidad y su relación fraternal, así como también en cualquier relación social que establezca el niño en el futuro.

¿Cómo ayudamos a gestionar las peleas entre hermanos?

A la hora de ayudar a nuestros hijos a gestionar sus peleas, hay que tener en cuenta una serie de cosas:

Lo primero es ser conscientes de que nosotros hacemos de modelos, por lo tanto, no sirve de nada decir a nuestros hijos que no se debe pegar o gritar si luego ven cómo lo hacemos nosotros, hay que tenerlo en cuenta tanto en nuestro trato con los hijos como en nuestra relación de pareja. Si facilitamos un ambiente positivo donde expresemos nuestros sentimientos, escuchemos al otro y no utilizamos palabras groseras, los niños responderán de la misma forma.

Cuando tratemos con ellos las peleas, es importante no hacer comparaciones, no etiquetarlos ni tener favoritismos. No vale aquello de “tú eres el hermano mayor y deberías tener más consideración” o similares. No es necesario buscar el culpable o quién “ha empezado”. Recordad que dos no se pelean si uno no quiere. Es importante dedicar tiempo a cada uno por separado, escucharles y hablar con ellos.

Centrémonos en alabarlos cuando estén jugando juntos o cuando compartan cosas y evitemos hacerles caso cuando se peleen, pues siempre que no sea una pelea física o haya insultos es mejor ignorarles y dejar que lo arreglen ellos. Si por el contrario hay pelea física o insultos les recordaremos que eso no lo permitimos en la familia y si es necesario los separaremos y esperaremos a que se calmen.

Normas y límites familiares

Para evitar futuras peleas es importante establecer unas buenas normas y dejar claro sus consecuencias. Hay que explicarles a los niños que está terminantemente prohibido pegar o insultar a sus hermanos y especificar qué pasará si lo hacen.

Establecer normas como llamar a la puerta antes de entrar en la habitación del hermano, qué debe hacer cada niño para ayudar en casa, cuánto tiempo deben estar en el baño, etc., ayudará a establecer un buen ambiente familiar.

También es aconsejable instaurar horarios para ver la tele, jugar a la consola o estar con el ordenador. Al hacerlo es aconsejable no hacer los horarios seguidos, es decir, no pongamos que a un hermano le toca la televisión de 6 a 7 y al otro de 7 a 8. Ya que esto podría producir peleas de “tu tiempo ya se ha acabado” si dejamos un tiempo entre uno y otro evitaremos estos enfrentamientos.

Así mismo, dejar claro la importancia de las posesiones y como lo gestionamos en la familia. Es aconsejable dejar que cada niño tenga unos juguetes que sean solo de él y que sea él el que decida si quiere compartirlos con su hermano o no.

Para realizar esto último, es importante enseñarles previamente a nuestros hijos la importancia de compartir. Podemos hacerlo mediante juegos para que les sea más fácil adquirirlo. Podemos inventarnos juegos donde cada uno deba adoptar un papel (médico, bombero) y tenga que compartir con los demás, o establecer una hora de “jugar a compartir” y que cada miembro de la familia escoja un objeto propio para dejárselo al otro.

Debemos enseñarles a pedir las cosas de forma adecuada y también es bueno fomentar que jueguen a juegos no competitivos como dibujar, hacer un puzle, hacer teatro, etc.

Podemos leerles cuentos donde se resuelvan conflictos entre hermanos o expliquen diferentes relaciones entre hermanos ya sea con humanos, animales u objetos animados.

Resolver peleas ellos solos

Por tanto, lo más importante en las peleas con los hermanos es ayudarles a que sean capaces de resolverlas ellos solos. Debemos tener en cuenta que no hay que hacer de árbitro, les ayudaremos a establecer los turnos de palabra y a seguir los pasos, pero no a decidir quién tiene razón o de quién es la culpa.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que deben estar calmados, si es necesario se les separará y esperaremos a que se calmen como hemos comentado anteriormente.

Una vez estén calmados, deben explicar lo que ha pasado desde su punto de vista. Nuestro trabajo será establecer el turno de cada uno, evitar que el otro interrumpa y no tolerar ningún insulto hacia el otro. Poco a poco deberemos ir retirando estas ayudas para que sean capaces de hacerlo ellos solos.

Luego, podemos hacer que el otro repita lo que ha dicho su hermano con sus propias palabras, para que lo entienda mejor y si es necesario porque son muy pequeños, ayudarlos.

Después debemos ayudarles a buscar soluciones. Primero cada uno puede dar diferentes opciones incluso si estas son imposibles, aunque suenen raras o extrañas, hacer una lluvia de ideas de posibles soluciones. Después entre los dos (o más, dependiendo de los hermanos que se peleaban) deben valorar cada solución y decidir cuál es la mejor de todas, aquella que haga que los dos estén medianamente contentos.

Y una vez la han elegido, realizarla entre los dos. Es importante que vean que en las peleas es necesario ceder pero ganando al mismo tiempo. Siempre habrá una solución que agrade a ambos a partes iguales.

Lo importante es ser paciente y persistente en nuestras acciones, y si observamos que las peleas cada vez van a más o creemos que su nivel de intensidad no es normal es recomendable buscar ayuda de un profesional.

Coral Camino

Psicóloga

Nº  Col. 23.198

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