Dormir solo

05 diciembre, 2014
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Antes de empezar con el artículo cabe mencionar que no hablaremos de la controversia sobre la edad en que los niños deben dormir solos, que cada uno elija la edad que crea más conveniente para sus hijos.

Lo que haremos es dar algunos consejos que nos ayuden a conseguir que nuestros hijos duerman solos una vez hemos tomado la decisión.

Primero y lo más importante es tener las ideas claras. Cuando tomamos la decisión de que queremos que nuestro hijo duerma en su propia cama hemos de estar seguros de ello para no retractarnos después.

Segundo, brindarle al niño un espacio cómodo y agradable para dormir. Si es posible, sería importante montar la habitación con el niño y darle la oportunidad de elegir como la quiere. Podemos utilizar sus colores favoritos, imágenes de los dibujos que le gustan o dar protagonismo a sus muñecos preferidos. Tenemos que lograr que el niño vea su habitación como un lugar acogedor y que no sienta rechazo por él. Si tiene miedo a la oscuridad siempre podemos poner una lámpara especial para iluminar de forma tenue para que no perturbe su sueño y al mismo tiempo le ayude a no sentir miedo.

Tercero, tenemos que consensuar un horario para dormir con las personas responsables del cuidado del niño e ir cumpliéndolo para que el niño se adapte a él y sepa que esperar. Tener unos horarios y rutinas establecidos enseñara al niño a evitar sorpresas desagradables y hará que le sea más fácil anticipar y aceptar la hora de dormir solo.

Es importante decirle al niño lo que vamos a hacer y porqué lo vamos hacer, darle una explicación razonada y que él pueda entender sobre cómo y porque va a dormir solo le ayudara a aceptar mejor la situación. Actualmente podemos acceder a infinidad de cuentos infantiles sobre el tema en bibliotecas o internet que pueden sernos de gran ayuda.

Así, de esta manera, podemos establecer la rutina de leerles un cuento antes de ir a dormir.

Una vez tomada la decisión, arreglada su habitación y establecido los horarios. Empezaremos a introducir la nueva rutina en el niño.

Primero le acompañamos siguiendo la rutina que hemos establecido. Por ejemplo, ducharle, lavarnos los dientes y acostarle en la cama mientras nos situamos a su lado para leerle un cuento.

Una vez hemos acabado el cuento, le decimos a nuestro hijo que nos vamos a ir un ratito y que ahora volvemos. Lo que queremos conseguir es que el niño se quede solo, no que se duerma. Así pues, nos vamos un ratito, es importante que al principio sean ratos cortos, y al volver lo felicitamos por haber conseguido estar solo y si es necesario nos quedamos a su lado hasta que se duerma, es normal que llore los primeros días, pero tenemos que mantenernos firmes siendo tiernos al mismo tiempo.

Conforme van pasando los días iremos aumentando los ratos de espera hasta conseguir que el niño este lo suficiente tranquilo como para que pueda dormirse solo en uno de esos ratos de espera. Al mismo tiempo, hay que combinarlo con refuerzo positivo “qué mayor eres, ya duermes solo”, “que bien lo has hecho, has estado tranquilo en mi ausencia”, etc.

Hay que tener en cuenta que es muy importante que el niño no duerma en nuestra cama. Si es necesario, seremos nosotros los que nos quedaremos en su habitación hasta que se duerma, si acabamos concediéndole el deseo al niño de dormir en nuestra cama solo nos traerá más problemas y dificultades.

Otra cosa que podemos hacer es establecer una economía de fichas. Cuando son pequeños podemos comprar monedas falsas o fichas de colores y un bote. Lo que haremos es explicarle al niño que cada día que duerma solo le daremos una ficha y cuando consiga un número determinado de fichas le daremos un regalo (o, si no sabe contar, podemos decirle que cuando no quepa ninguna más en el bote).

A la hora de instaurar una economía de fichas es muy importante tener en cuenta unas consideraciones previas. Lo primero es explicarle muy bien al niño lo que queremos que haga exactamente. Hay que explicarle también que recompensa va a ser, incluso podemos imprimir una foto y ponerla en su habitación para que lo tenga más presente. Y finalmente dejar muy claro cuántas fichas va a necesitar. Recordar que solo podemos darle las fichas cuando duerma solo y solo le daremos el premio cuando tenga todas las fichas. Si no, no tendrá ningún efecto en él.

Una vez conseguido el primer premio, que sería mejor si fuera algo importante y muy deseado por el niño, podemos establecer otro de menos valor e ir aumentando los requisitos, por ejemplo partiendo las fichas por la mitad y que, por tanto, necesite dos días de dormir solo para conseguir una ficha. Así, iremos aumentando el tiempo de espera hasta que podamos retirarlo del todo y solo sea necesario el reforzamiento verbal “¡Qué bien que duermes solo!”

Por tanto, recordar que lo principal es tener mucha paciencia y que con constancia y esfuerzo acabaremos consiguiéndolo.

 

Coral Camino

Psicóloga

Num. Col. 23.198

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