Cómo mejorar la Navidad

10 diciembre, 2014
- in Blog

¿Por qué se pierde el espíritu navideño de la infancia?

Hay muchos factores que influyen en la pérdida del espíritu navideño del cual disfrutábamos en la infancia.

La Navidad en la infancia se vive con ilusión, con ganas de montar en familia el árbol de Navidad, con ganas de juntarse con la familia para poder jugar, con ganas de levantarse para ver que les han traído los Reyes Magos, con ganas de disfrutar del tiempo libre con los hermanos y padres…

A medida que se va creciendo en algunas ocasiones se pierde esta ilusión, ya que viven: El juntarse con la familia como algo impuesto por la sociedad, estar pasando por situaciones complicadas como la pérdida de un ser querido, el estrés de tener que cocinar platos especiales, ir de compras con centros comerciales a rebosar…

Además, que hoy en día, las personas viven muy deprisa y con muchas responsabilidades, con lo cual se genera un estrés añadido por estas fechas.

Por otro lado, la Navidad ha ido perdiendo su esencia y se ha ido convirtiendo en un consumismo masivo con el agravante  de la crisis económica que se está sufriendo.

¿A quién afecta más?

Podríamos hablar de una incidencia mayor en personas que se encuentran solas.

¿Sobre quién incide más?

–        Personas que se encuentran solas

–        Personas que han perdido un ser querido recientemente

–        Personas que están viviendo fuera de su país de origen

–        Personas que están sufriendo acusadamente la crisis

–        Personas que autoevalúan este año como negativo (no se logra lo que se pretendía)

–        Personas con conflictos intrafamiliares

¿Cómo podemos ser felices en Navidad si nos sentimos solos?

Primero tendríamos que tener en cuenta que no existe una única Navidad, sino que hay muchas formas de vivirla, tantas como personas existen y esto es importante saberlo y aceptarlo para reducir los sentimientos de tristeza que produce la sensación de soledad.

Podemos intentar revivir actividades que nos gustaban, como ir al centro de las ciudades para ver los mercadillos navideños, ver los belenes vivientes. O incluso poder comprarnos un calendario de chocolatinas y abrir una ventana cada día como lo hacíamos cuando éramos niños.

También puede ser un buen momento, si nos sentimos solos, de conocer a gente o de hacer un viaje y abrirnos a cosas nuevas.

Recuperar la ilusión

Además recuerda que estas fechas son para niños y mayores, que son fechas para disfrutar y el mejor regalo es poder compartir esa ilusión y felicidad entre las personas que se quieren. Comparte tu tiempo, comparte tu alegría, comparte tus actividades, comparte tus emociones. Ayuda a los demás y también déjate ayudar. Sonríe a los demás y verás cómo esa sonrisa se te devuelve. Tómate tiempo para disfrutar, vamos con tantas prisas en nuestra sociedad que no nos permitimos poder sorprendernos e ilusionarnos con lo que tenemos a nuestro alrededor, ilusiónate por las pequeñas y grandes cosas.

Son los pequeños detalles los que hacen que nos ilusionemos.

Decorar la casa con motivos navideños como cuando lo hacía cuando era pequeño, preparar una sorpresa para un familiar, llamar a un amigo con el que hace tiempo que no hablas, sonreír al observar las luces de Navidad puestas en la calle, ir a ver la cabalgata…

¡Que la Navidad no nos estrese! ¿Qué podemos hacer?

Lo primero que debemos hacer es planificar las cosas con antelación, así podremos optimizar nuestro tiempo y poder dedicar también espacio para hacer cosas que nos hacen feliz.

–        Planificar con la familia en donde se comerá cada celebración (repartir las fechas), no se debería encargar siempre la misma persona

–        Pensar el menú de la comida o cena y comprar todos los ingredientes lo antes posible

–        A la hora de prepararlo, estimar aproximadamente el tiempo que tardaremos para poder empezar a prepararlo con tiempo suficiente

–        Dejar que nos ayuden, además es un bonito tiempo para compartir con los hijos o la pareja siempre que esté bien planificado y consigamos no estresarnos

–        No esperar a último momento para hacer las compras, ya que nos encontraremos con centros comerciales masificado y puede que no encontremos los productos que vamos buscando

–        Tomarnos espacios diarios (unos 20 minutos como mínimo) para dedicárnoslo a nosotros mimos, podemos aprovechar para hacer una actividad relajante como tomar un baño, quedarnos en la cama escuchando nuestra canción favorita, leer un libro…

–        Es decir, lo más importante es ORGANIZARSE

 

Laura Aut

Psicóloga

Num col.18432

 

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