¿Por qué mi hijo tiene problemas de conducta?

Cuando nos referimos a problemas de conducta hablamos del mal comportamiento que en muchas ocasiones podemos observar en nuestros hijos, comportamientos que en ocasiones nos preguntamos a que son debidos, ya que no se los hemos enseñado nosotros ni conocemos ningún motivo concreto por el que se podría dar dicha respuesta del niño. Pues bien, lo primero que debemos de tener en cuenta es que toda conducta que se repita en varias ocasiones es debido a que le sigue una consecuencia que para el niño es positiva, es decir, hay algo agradable para él que aparece después de su comportamiento. A su vez, cuando una conducta viene seguida de una consecuencia negativa para el niño, la conducta no va a repetirse. Veamos algunos ejemplos:

 

– ‘ Anna es una niña de 9 años que nunca quiere hacer los deberes, cuando llega la hora de hacerlos se pone a ver los dibujos que más le gustan, sus padres le insisten pero no les hace caso.’

 

En éste caso vemos que Anna cuando no hace los deberes consigue ver los dibujos, por lo que la consecuencia de no hacerlos es positiva para ella. Si sus padres le prohibieran ver la televisión durante ese ratito y le permitieran ver los dibujos al acabar las tareas escolares, entonces Anna necesitaría tener una conducta positiva (hacer los deberes) para poder ver la televisión, por lo que seguramente haría los deberes.

 

–       ‘ Martín es un niño de 6 añitos que llora por cualquier situación por pequeña que sea, cada vez que llora su madre le coge en brazos hasta que se calma’.

 

En éste caso Martín está consiguiendo la atención de su madre cada vez que utiliza el llanto, por lo que se ha convertido en su manera de llamar la atención. Si su madre lo ignorara cada vez que sabe que llora sin motivo, el llanto inventado iría desapareciendo paulatinamente dando lugar a la extinción.

 

Debemos de tener en cuenta que todas las conductas que tienen los niños son aprendidas, bien es cierto que se puede nacer con una predisposición genética y que hay factores hereditarios influyentes, pero somos los padres quienes ‘moldeamos’ sus conductas y quienes debemos de reconducirles hacia el camino correcto.

 

Algunos papás y mamás estarán pensando que ya han hecho todo tipo de intentos para hacer desaparecer la mala conducta de sus hijos, en estos casos acostumbran a aparecer dos errores muy comunes.

 

  1. Poner consecuencias a largo plazo, (Por ejemplo: si no recoges tus juguetes el fin de semana no iremos al cine).
  2. No cumplir las amenazas de castigo.

 

Cuando ponemos una consecuencia, ésta debe de ser a corto plazo, inmediata. Una consecuencia a largo plazo no es entendible para los niños, debemos de recordar que su capacidad de razonamiento no es como la nuestra. Por otro lado, el imponerle un castigo y no cumplirlo conlleva a nuestra pérdida de autoridad, por lo que no nos harán caso la próxima vez.

 

Un ejemplo muy común para entender todo esto de las consecuencias: A todos nos han dicho de pequeños que no pongamos el dedo en el fuego o nos quemaremos, pero todos recordamos aquella pequeña quemada en la yema del dedo para probarlo. Obviamente ésta conducta sólo la realizamos una vez queriéndola, y no la volvemos a repetir porque sabemos que su consecuencia inmediata es negativa. Sin embargo, a pesar de que de pequeños nos han repetido en muchas ocasiones que no bebamos Cocacola lo hemos hecho muchas veces, porque la consecuencia inmediata es positiva, nos refresca, nos gusta y nos hacía sentirnos mayores estar bebiendo dicha bebida.

 

Para finalizar quiero destacar la importancia de dar ejemplo como padres, los niños son lo que ven y lo que aprenden, no podemos pedirle a un niño que no chille si se lo estamos pidiendo de la misma manera, no podemos reñirle por decir palabrotas si después las utilizamos nosotros a diario delante de él, no podemos pedirle que respete a los demás y después que nos escuche diciendo barbaridades a un árbitro viendo un partido de fútbol… Os invito a pensar que tipo de ejemplo estáis dando a vuestro hijo/a y a moldearlo de manera positiva, las consecuencias positivas os pueden dejar anonadados.

 

 

Imma Martorell Vila

Psicología clínica infantil y juvenil

Num. col. 19467

@imma_mv

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