Cerebro e imaginación: Una realidad asombrosa

14 julio, 2014
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Normalmente cuando se habla de la imaginación se hace referencia al proceso superior que permite al individuo manipular la información mentalmente para crear imágenes o representaciones de cosas, personas o ambientes tanto reales, como irreales. Sin darnos cuenta, empleamos la imaginación con mucha frecuencia pero pocas veces lo hacemos de forma intencionada, con una finalidad.

 

¿Qué sucedería si nos dijeran que imaginar una acción y ponerla en práctica no son cosas tan distintas como parecen? De entrada nos podría parecer absurdo. ¿Cómo va a ser similar el hecho de practicar físicamente y en imaginación? Pues bien, la Neuropsicología se ha encargado de llevar a cabo estudios científicos que permiten comprender por qué estas afirmaciones no son tan descabelladas como a simple vista pueden parecer. Los científicos, han podido evidenciar con técnicas de neuroimagen funcional, que se activan las mismas regiones cerebrales en ambos casos. Hace algunos años Santiago Ramón y Cajal hipotetizó que si un pianista se ejercitaba con la imaginación, sus movimientos serían después más ágiles. De esta forma, llevó a cabo un estudio de investigación en el que se explicaba a dos grupos de personas diferentes y que nunca habían tocado el piano, qué dedos debían mover para interpretar una secuencia de notas al mismo tiempo que las escuchaban. Uno de los grupos practicó en un teclado, el otro tan sólo en imaginación. Ramón y Cajal pudo observar como después de 5 días entrenando, todos habían aprendido a tocar la melodía, y mostraban además los mismos cambios a nivel cerebral. Evidentemente existía una ventaja inicial para el grupo que había practicado sobre teclado, pero ésta desapareció después de dos horas de práctica real en el grupo de imaginación. Así, parecía que la hipótesis de Ramón y Cajal se cumplía, de forma que la práctica mental parecía ser una forma efectiva para aprender una destreza manual.

 

Algo similar sucede con los deportistas, dónde la imaginación puede llegar a sustituir al entrenamiento real en ciertas ocasiones. Así, se puede emplear la presente técnica ante situaciones de cansancio, indisposición de equipamiento, meteorología adversa, lesiones y falta de tiempo. Cabe mencionar que para ello no sirve sólo con imaginar, como si de una cámara de vídeo se tratara, sino que se debe visualizar la situación deseada involucrando la mayor cantidad posible de aspectos asociados a la realidad e implicando todos los sentidos.

 

La imaginación también se ha empleado en la terapia psicológica ante el estrés, ansiedad y fobias. Lo que sucede en estos casos es que al imaginar una situación temida, se generan las mismas emociones y se activan las mismas regiones cerebrales que cuando la persona se encuentra realmente ante la situación temida o ansiógena. De esta forma, se emplea la presente técnica, al inicio de algunas terapias o sesiones, con la finalidad de ir eliminando progresivamente las respuestas de ansiedad, sin que resulte tan violento para el paciente como lo podría ser la exposición en vivo.
A pesar de que acontecen procesos similares y se activan las mismas regiones cerebrales cuando se hace una acción y cuando se imagina, cabe mencionar que el feedback o retroalimentación de hacer realmente una acción no se obtiene con la técnica de la imaginación. El hecho de observar las consecuencias de los actos tiene unos beneficios que la imaginación no contempla. Por ejemplo, en el caso de los pianistas, es más fácil equivocarse con las teclas del piano cuando se está tocando realmente que cuando se entrena en imaginación. De los errores se aprende más y más rápido. De igual forma, en la psicoterapia es muy fácil controlar y guiar la imaginación por donde uno desea, pero la vida real no es tan predecible ni se puede dirigir de la misma manera.

Así, es importante considerar las ventajas de la imaginación, ya que pueden resultar más prometedoras de lo que la mayoría de las personas podrían esperar, siempre y cuando se tengan en cuenta las limitaciones que esta técnica presenta.

El ser humano tiene muchas más capacidades de las que conoce, tan sólo tiene que descubrirlas y atreverse a potenciarlas.

 

Vanessa Ruiz

Psicóloga

 

 

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