Capturar los momentos a través de los sentidos

06 Mayo, 2014
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A menudo se nos dice que aprovechemos el momento, que disfrutemos de las experiencias nuevas que se nos aproximan ya que el tiempo transcurre rápidamente y esos instantes no regresan. La gran mayoría de las veces nos limitamos a vivir las escenas que tan efímeras resultan, sin pararnos a saborear cada minuto, cada segundo que está transcurriendo. Puede sonar poético e incluso metafórico, pero realmente podemos llegar a ser agentes activos en la captura de esos instantes que se nos presentan. Lo cierto es que para aprovechar los momentos que realmente nos importan, no sólo sirve con estar presentes físicamente e interactuar con el ambiente que nos rodea, sino que podemos implicar a nuestras emociones, y por qué no a nuestros sentidos.

La mayoría de nosotros preserva los cinco sentidos, conocidos como vista, oído, olfato, gusto y tacto, y tenemos tendencia a activarlos sólo cuando el ambiente o la situación que nos rodea lo requiere. Muchas veces los empleamos de forma automática, inconsciente, para sobrevivir y no para vivir. De esta forma, ¿cómo podríamos implicar a los sentidos a la hora de capturar un momento realmente especial para nosotros?

Podríamos utilizar de forma consciente e inteligente la vista, siendo ideal no sólo que miremos la escena en la que nos encontramos, sino que la observemos y absorbamos cada detalle dispuesto a nuestro alcance. Podríamos emplear el olfato, tratando de buscar activamente olores y aromas presentes en ese momento, para poder almacenarlos y asociarlos posteriormente con la escena que estamos viviendo. De igual forma podríamos agudizar el oído para identificar sonidos, el gusto para capturar sabores especiales e intensos, y el tacto para percibir rugosidades, texturas y temperaturas.

Si aprendemos a utilizar los cinco sentidos a la hora de vivir momentos importantes, estamos facilitando la entrada de la información, que está disponible en el ambiente, a través de diferentes vías. De esta forma, podemos conseguir que las experiencias adquieran una gran intensidad, y se puedan no sólo recordar posteriormente, sino revivir y reexperiementar. Es importante recordar que ninguna experiencia es idéntica a otra, y que tenemos la capacidad de almacenarla con la intensidad que nosotros deseemos.

Resulta maravilloso cuando alguien puede evocar recuerdos con tal detalle que es capaz de emocionarse, pudiendo volver a sentir aquello que sintió, volviendo a percibir el olor que capturó e incluso volviendo a imaginar nítidamente cada fragmento que transcurrió. En ese instante es cuando te das cuenta que esa persona realmente fue capaz de aprovechar su momento, pudiendo rememorarlo tantas veces como desee y casi con la misma intensidad que lo almacenó. Seguramente esa persona que tan conscientemente ha capturado esos instantes a través de los sentidos, ha aprendido y se ha dado cuenta de que poder disfrutar de los recuerdos de la vida, es vivir dos veces.

 

Vanessa Ruiz

Psicóloga

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